¿Te preguntas cómo proyectar seguridad de ti mismo? Esto no solo puede ser un espejismo, si es así, no tiene valor, por ello, te diremos cómo desarrollar la seguridad en ti mismo, para que proyectarla sea solo una consecuencia de tu nueva actitud frente a la vida.

Así es, la seguridad es una forma de vida, ¿han visto a esas personas que se pasean cual reyes, y que se los creemos?, ¿qué me dicen de los que se pasean como los más invisibles?, efectivamente, no los recordamos.

Ése es el efecto de tener seguridad o no en uno mismo. Por ello, vamos a ver 15 formas que harán que desarrolles tanto tu seguridad en ti mismo, que los momentos de inseguridad quedarán en el olvido:

Quiérete y ya, se trata de que te aceptes tal y como eres, si más, sin menos; que aceptes tu cuerpo, tu forma de ser, aunque esto no implica que no puedas mejorar cuestiones intrínsecas a ti.

Comenzamos por tu aspecto físico, haz ejercicio, más que por vanidad, hazlo por salud y felicidad. Cuando hacemos ejercicio liberamos endorfinas y serotonina, y por supuesto, mantenemos nuestro cuerpo saludable, lo que te hará sentir segur@ en cualquier situación. Saber que tu cuerpo está de tu lado, ya es ganancia.

Come bien, para poder exigirle a tu cuerpo, debes primero darle las herramientas para mantenerse en óptimas condiciones. Sean cuales sean las actividades que realizas, tu cuerpo debe estar alerta, así obtendrás mejores resultados, tanto tu cerebro como tus articulaciones.

Mira: Los 12 hábitos de la gente exitosa.

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¿Cómo es tu forma de saludar?

Recuerda que la primera impresión cuenta mucho. Muéstrate alegre, fresco, con disposición, relajado, y con una leve sonrisa.

El apretón de tu mano debe ser el exacto, ni débil ni fuerte. No importa a quién saludes, trata de mantener la misma actitud positiva para con todas las personas, recuerda que un líder es así siempre, no solo por las circunstancias.

¿Y tu tono de voz?, hay personas que creen que esto no importa, pero sí que lo es. Procura, sobretodo en reuniones o juntas importantes, donde participarás, tener un tono de voz moderado, ni muy fuerte, ni muy débil.

Sé conciso, no divagues, no dudes, evita las muletillas, y sé fluido, de ser necesario, y si ya sabes lo que tendrás que exponer, ¡practícalo en casa! Cuando se trate de la vida cotidiana, con que te hagas escuchar, y te expreses con claridad y sin timidez, será suficiente.

Míralos fijamente

no se trata de que tengas mirada de asesino, pero sí de que seas capaz de mantener la mira a quién sea, de una forma natural, sin nada que esconder, pero tampoco sin nada qué temer. Incluso si es tu jefe, pero que quede claro, el objetivo no es mirar de forma retadora, si no de demostrar que estás a la altura de cualquier situación, “grande o pequeña”, ya sea que te hablen o que tú hables a alguien más.

Prueba esto también en reuniones, si lo haces con cada integrante de la junta, siempre y cuando no sean muchos, darás la impresión de que los abarcas a todos, y de que estás seguro de lo que dices.

¿Qué hay de la sonrisa?, siempre será una buena aliada, así que mantenla fresca, es mejor tener una cara feliz, que una cara triste o amargada. Ello también transmite la idea de que eres una persona feliz, y las personas felices son usualmente más relacionadas con las personas exitosas. Las que lucen tristes o amargadas, que se les relaciona más con el fracaso.

Procura una sonrisa leve para tu día, y cuando sea la ocasión de reír más, hazlo, pero cuida las facciones exageradas. Por cierto, aunque finjas la sonrisa (si es que al principio no te es fácil hacerlo), tu cerebro recibe información de que estás feliz, y ello, mejora también tu salud, he ahí la razón de la risoterapia.

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¿Qué importa cómo me paro?,

Importa y mucho, nuestro lenguaje corporal es algo con lo que vivimos de forma intrínseca, ¿te imaginas si tu lenguaje no verbal dice que estás fastidiado de vivir, que tu vida te aburre, que no quieres estar en tal lugar, que tal persona te cae mal, que solo esperas un descuido para huir? Eso y muchas cosas más puede decir tu lenguaje corporal de ti, de forma negativa, ¿qué tal si usarlo de forma positiva?

Para ello, hay que pararse derechos, estar feliz, orgullosos de nosotros mismos, tranquilos, seguros de que lo que hacemos, está bien hecho. Y puedes demostrarlo girando el cuerpo directamente con quien hablas, la espalda derecha, mentón, cara viendo hacia enfrente, nada de pies chuecos, o tocarse mucho la cabeza o las orejas.

Camina como siempre quisiste caminar, seguro alguna vez bromeaste con una forma  cool de caminar, pero en el fondo sí te gustaría caminar así. No se trata de que imites a alguien más o de que camines de forma exagerada, sino de que adoptes una forma de caminar fluida que te haga sentir cómoda, feliz y que se note.

Que camines como la persona que en fondo quieres ser, pero que no te atreves por pena u alguna otra cosa parecida, olvídate de caminar viendo al suelo, o solo al frente como si fueras un caballo. Descubre lo que hay a tu alrededor, sonríe al caminar, ¿a quién?, a ti mism@, es momento de ser tu mejor versión.

Siéntate erguido

, todo cuenta, y constantemente enviamos mensajes a nuestro cerebro de quiénes somos, a través de lo que sentimos y hacemos. Imagina que vas a una entrevista de trabajo, y estás en la sala de espera, desde ahí ya comenzaste a ser evaluado. Lo mejor, hasta por salud, sería sentarte con la espalda derecha, los dos pies derechos en el suelo, o con las piernas cruzadas una rodilla sobre la otra.

Respira tranquilo, como quien sabe sin dudar, quién es y de qué es capaz. No prepotente, sí seguro de ti mismo. ¿Te das cuenta?, los elementos se entrelazan y van dando forma a esto conocido como seguridad en uno mismo.

Vístete siempre para la ocasión, aunque algunos no quieran aceptarlo, somos seres visuales, y sí importa cómo luzcamos. Qué mejor que tú siempre estés bien combinado y acorde al momento y lugar.

Ello te brindará tranquilidad y seguridad, aunque aclaramos, que el cómo nos vemos no es el pilar de la seguridad. Si en ello la basáramos, sería fácilmente corruptible, ésta, es solo un elemento que conforma nuestra seguridad. Y es lógico, si pensamos que a todos nos gusta lucir y sentirnos bien.

Mira: Vístete para el éxito.

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Es momento de elogiar a alguien más que a ti

Pero solo hacerlo de forma sincera, no querrás convertirte en una arpía hipócrita. Se trata de reconozcan cuando alguien más luce bien, y te nace dedicarle un elogio, “Ésa blusa te queda bien. Este corte te luce mejor. El azul es tu color, etc.”.

¿De qué forma esto contribuye a tu seguridad? Una vez que te quieres y te has aceptado a ti mismo, eres capaz de elogiar a alguien más, quizá antes de quererte a ti mismo, esto te resulte casi imposible, y es lógico, ¿si no aprecias lo bueno en ti, por qué lo harías en alguien más?

Olvídate de criticar, las personas que critican a otras, es porque no se quieren así mismas, y en realidad se confieren a sí mismas todas las críticas que dan, ¿por qué?, ¿has visto a alguna persona feliz y satisfecha con su vida, andar criticando a otras?, ¿no verdad?

Justamente porque se ocupa en su propia vida, sabe que cada quien tiene que pasar sus duelos, y en vez de “ocuparse” de los asuntos pendientes de alguien más, se ocupa de los propios. Entonces, deja de criticar a los demás, y trabaja tus áreas flacas.

Mantente actualizado, ésta es la prueba de que siempre hay algo en qué ocuparnos antes de en la vida de los demás. Checar qué es lo nuevo en tu profesión, o en alguno de los campos de tu interés.

Recuerda que ahora hay miles de cursos online gratuitos y certificados que puedes realizar, o incluso asistir a clases o talleres presenciales. Esto te hará sentir más seguro a la hora de compartir tus conocimientos, porque sabes de lo que hablas.

Atrévete a hacer algo nuevo

Eso que nunca has podido hacer, eso que te da miedo, eso que crees que es muy difícil de realizar, ¡hazlo!, ¿imagina cómo te sentirías después de realizarlo?

¡Exacto!, muy bien, y el mensaje que enviarás a tu cerebro e inconsciente, es que puedes hacer cualquier cosa, incluso aquello a lo que temías o considerabas muy difícil, y por tanto, te sentirás empoderado, resultado, más seguro de ti mismo.

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Siempre da tu mejor esfuerzo, en todos los ámbitos de tu vida; una persona segura de sí misma, no teme dar el primer paso, ni tampoco esforzarse al máximo, por temor a cansarse o a que no le sea retribuido o reconocido su empeño.

Aunque ello no significa que te vuelvas la Madre Teresa del trabajo y horas extras, no, tú sabrás reconocer cuándo hay que dar más, y cuándo es momento de parar. Sin embargo, aunque suene casi místico, llámalo karma o vida, pero cada quien recibe lo que se merece.

La suma de estos elementos, hábitos o como quieras llamarlos, le sumará un brillo especial a tu vida, llamada seguridad en ti mism@, no pierdas la oportunidad de desarrollarla.

No importa si tienes 15, 18, 20, 25, 30, 40, 50, 60, 70, 80 o 100 años, siempre es buen momento para tomar las riendas de lo que quieres proyectar al mundo.

Mira: 10 trucos corporales para tener éxito laboral.